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La historia de la moda

Lo sé. La moda forma parte de nuestras vidas desde el principio de los tiempos, cuando su única función era la de abrigar y proteger, hasta llegar a nuestros días en que la imagen se ha convertido en refuerzo de nuestra identidad individual y social.

El historiador Colin McDowell, condecorado con la Orden del Imperio Británico, así lo afirmaba también en “The Anatomy of Fashion”, su último trabajo: “la forma de vestir de cada uno se convierte en una forma de proyectarnos (…) La moda, una vez lograda su finalidad básica: abrigarnos, se convirtió en una declaración de poder”. Y así, con el devenir de los años, una vez cubiertas las necesidades básicas, la vestimenta pasó a ser moda pura y dura. Desde el mundo antiguo, pasando por el Renacimiento o esos llamados “locos años 20”, hasta el siglo XXI en el que las tendencias se suceden a gran velocidad.

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Leí hace poco que hacia finales de la Edad Media, gracias a los nuevos tejidos y a la mejora en las herramientas, podría decirse que fue cuando nació realmente el concepto de “moda”: de repente los estilos empezaban a cambiar cada vez más deprisa.

Hoy más que nunca podemos (y debemos) adelantarnos al futuro de la moda, pero sin dejar de explorar su pasado puesto que, muchos de aquellos diseñadores y empresarios, lograron crear prendas que han resistido el paso del tiempo.

Todos lo sabemos. Una de las características más importantes en el mundo de la moda es su capacidad de inventar y de reinventarse. Por eso, ropa y accesorios que se llevaban hace miles de años nos resultan tan conocidos ya que, en cada nuevo ciclo, se reviven o interpretan los estilos e iconos de época anteriores.

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Desde las sandalias romanas, los vestidos de estilo griego, los ojos delineados con maquillaje del antiguo Egipto o las sedas chinas.

Los vestidos de corte imperio y la aparición de los “dandis” en el siglo XIX, que usaban joyas y perfumes e incluso corsés para que su cintura pareciera más fina.

La influencia de Hollywood en los años 30 del siglo pasado, los nuevos consumidores de los 50 con figuras como Elvis Presley que lucían sus chaquetas de aviador y sus jeans o la liberación de la mujer en los 60 cuando por fin empezaron a llevar pantalones.

La década de los 80, cuando los diseñadores de alta costura se convirtieron en celebridades y la moda era el reflejo de nuestro estatus. Hasta estos últimos años en los que, especialmente, buscamos la novedad y originalidad con el fin de enfrentarnos a la incertidumbre que ha supuesto la crisis financiera del 2008.

¿No fue acaso Leonard Lauder, expresidente de Estée Lauder, quien observó que, en los meses previos a una recesión y durante ella, las ventas de pintalabios de color rojo se disparaban?

Puede que no sea muy científico este análisis, pero reconozco que mi lápiz de labios rojo nunca falta en mi bolso: esa sensación de poder y seguridad que hemos anhelado las mujeres a lo largo de los siglos.

Por tanto, tenemos claro que hay que adelantarse para cazar las futuras tendencias. Pero, como empresas de moda, diseñadores o creativos, al final debemos conocer la historia porque le debemos mucho a nuestros antepasados.

Reinventarse o no, esa esa la cuestión. ¿No creéis?

Virginia Ramírez – Directora del Máster en Visión Empresarial para Diseñadores de Moda