Entradas

Virginia Ramírez

Lo confieso. Trabajo en el mundo de la moda y siempre que tengo que escribir algo, la imagen que me viene a la cabeza es la de una maravillosa Carrie Bradshaw calzada en unos Manolos relatando historias para su columna semanal. Y siguiendo con confesiones, ni os escribo desde pleno corazón de Manhattan ni en mi caso llevo unos Manolos, pero sí quiero contaros parte de mi historia.

Post_1carrie

Siempre he creído que es difícil presentarse a uno mismo. ¿Cómo explicaros en unas pocas líneas cómo soy y transmitiros mis pasiones? ¿Cómo hacer entender cuál es esa magia especial que mueve mi mundo?

Por supuesto que, para que me conozcáis un poco y sepáis porqué me embarco junto a mis compañeros en esta aventura, debo deciros que siempre tuve muy claro que quería estudiar Publicidad y, más adelante, tuve la oportunidad de profundizar mis conocimientos en un Máster de Dirección Comercial y Marketing. Todos nacemos con nuestras propias huellas genéticas, así que yo estoy segura de que en mis genes existen rincones inexplorados donde la moda y el marketing forman parte de mí desde que vine a este mundo.

Os decía al principio que además tengo la suerte de trabajar en moda, otra de mis pasiones: desde los diseñadores y las Maisons; el trabajo de marketing que hay detrás de una marca y que la convierten en icono, hasta la forma en que nos cuentan sus historias o son capaces de adaptarse a los nuevos tiempos. Cómo cambiamos los clientes, nuestras demandas, los gustos y nuestras “necesidades”. La velocidad en que todo acontece: lo que ayer era tendencia, hoy está obsoleto.

Trabajar como Product Manager desde hace más de cinco años en una de las mejores empresas del fast fashion, me ha permitido conocer de inicio a fin los entresijos de este mundo tan fascinante.

No es posible describir en unas líneas qué se siente al trabajar las tendencias de primera mano, viajar y conocer nuevas culturas, otras formas de ver la moda, las tiendas, el branding o los clientes. No es igual el cliente ruso que el brasileño ni lo somos tampoco los españoles.

Decía Coco Chanel en su eterna leyenda que “para llegar a ser irreemplazable primero hay que ser diferente”. Y en ese camino me encuentro. Puede que creas que nadie es irreemplazable, pero sí que depende de nosotros mismos que marquemos la diferencia, ese pequeño detalle que nos puede acercar a nuestra gran oportunidad. ¡Te reto a ello!

Post_1coco

Virginia Ramírez – Directora del Máster en Visión Empresarial para Diseñadores de Moda